Las orquídeas, por su belleza y elegancia, son las plantas más antiguas
y cotizadas del mundo. Su existencia se remonta a 65 millones de años.
De 30 mil especies que existen en el planeta, el 14% habita en
Ecuador.
El país registra 219 géneros de orquídeas, 4.250 especies clasificadas y
1.301 especies endémicas en ambientes tropicales, subtropicales y en
zonas conservadas, sean templadas o frías. 

Las orquídeas son plantas pertenecientes a la familia Orchidaceae. Son
el eslabón perdido entre el mundo animal y el mundo vegetal. De su
conservación, depende mantener viva una cadena natural de millones de
años. En general, viven sobre los árboles donde captan calor, luz y
aire. Algunas crecen en rocas con musgo, y otras en el suelo.
Para el biólogo, Oswaldo Haro, las formas, colorido y aroma -algunas
agradables y otras desagradables- convierten a las orquídeas en plantas
enigmáticas para la investigación. “Mientras unas alcanzan hasta 30
metros de altura, otras miden apenas unos cuantos milímetros. Sus
flores se agrupan en racimos de dos a 20 y pueden ser blancas, rosadas,
lilas, rojas, amarillas, verdes y hasta azules”. Aunque son similares
en su estructura, sus sépalos, pétalos y labelo o labio cambian de un
género a otro.
El alimento básico de las orquídeas es el musgo y las micorrizas. En
las áreas conservadas de Ecuador está el 70% de especies de musgo del
mundo, “el manjar de las orquídeas”. De ahí la importancia de mantener
el bosque primario. Las orquídeas, en su hábitat natural, crecen por
millones y “como todo ser vivo si tienen agua, comida y amor su
reproducción es interminable”.
Las orquídeas que viven en comunidad con los musgos, las micorrizas y
las bacterias son la opción más viable para producir fertilizantes
naturales.
“La sorprendente variedad de orquídeas -que habitan en Ecuador-
responde a la biodiversidad y variedad de climas y microclimas que se
encuentran en la Costa, los Andes, la Amazonía y las Galápagos”.
Ecuador es el país con mayor biodiversidad del planeta. Para muestra
un botón. Entre 1.999 y 2.011 se registraron 2.843 nuevas plantas
vasculares, es decir, se descubrieron casi 3.000 especies de plantas
que producen flor. El endemismo es una característica peculiar.
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